15 DÍAS QUE SABEN A POCO.

Alfredo Más Fernández (IES Salvador Allende – Fuenlabrada)

Vivimos en una época en la que asentarnos en nuestra ciudad natal ya no es tan frecuente. De este sentimiento de deseo por conocer mundo y de sentirnos autosuficientes, nos llevó a un grupo de unas 35 personas a ver como lográbamos desenvolvernos y desempeñar nuestro trabajo en un país distinto.

Principalmente, me gustaría destacar la hospitalidad y cercanía de nuestros compañeros de trabajo, que fueron sin duda alguna espectaculares, tratándonos genial en todo momento. El ambiente laboral era magnífico, a pesar de que la planta que elegí no era fácil, ellos hicieron que me sintiese a gusto. En lo referido a Vasto, nada que decir, estuvimos en una típica ciudad costera del mar Adriático, playas de arena suave, agua caliente, con su centro histórico en lo alto de la colina… un paraíso para venir de vacaciones sin duda alguna.

Como siempre ocurre en este tipo de experiencias es imposible que todo el mundo se lleve bien, porque así es la vida, y por desgracia así somos las personas. A pesar de que lo malo siempre acabe eclipsando de cierta forma lo positivo, creo que no es hora de lamentarse, si no de dar las gracias a cada una de las personas que he conocido durante estas dos semanas por el mero hecho de haber aparecido y sobre todos aquellos más cercanos a mí, ya que lo han hecho todo más llevadero. Para finalizar, me gustaría que si estás leyendo esto abras tu mentalidad y salgas a conocer nuevos países, culturas, personas, solo se vive una vez y te aseguro que, con un poco de valentía y decisión, este mundo se te quedará pequeño.

ERASMUS VASTO – 2018

Sandra García López (IES Leonardo Da Vinci – Madrid)

La vida se compone de momentos, momentos malos y buenos, y estos momentos los transformamos en experiencias…

“El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”

Os contaré una historia, la historia de mi Erasmus, nuestro Erasmus:

Todo comenzó de repente, surgió esta oportunidad y dije: ¿Por qué No?, así que decidí hacerlo, eran solo 15 días y en Italia, muchas veces lo que más nos cuesta es salir de nuestra zona de confort, pero te das cuenta que si no lo haces la vida se te escapa de las manos…

Los días pasaban y según se acercaba el momento empezaron a aflorar las dudas, como será el lugar, me irá bien, podré estar lejos de mi gente, me irá bien en el centro de trabajo, como serán mis compañeros…

Al final el día llego:

Recuerdo aquel 15 de septiembre, cuando empecé a ponerle caras a mis futuros compañeros, todos tan diferentes pero unidos por un mismo fin …

El viaje fue bien, con un poco de retraso, pero bien. Pasamos unas horas en Roma, la cual me encantó y me supo a poco aquellas horas allí. Después de aquello comenzó la segunda parte del viaje, hacia Vasto nuestro destino.

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Los primeros días empiezas a conocer a la gente, y aunque sueles estar con la gente que conoces (porque al fin y al cabo estas en un sitio desconocido y lejos de tu gente), poco a poco conoces a gente y se crea una pequeña familia.

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Pese a todo lo difícil que haya pasado, al final sales a delante y te das cuenta que las cosas buenas que te regala esta experiencia, vale mucho más que todo lo malo que pudiera pasar.

Han sido unas “mini vacaciones” hemos trabajado, hecho excursiones, ido a la playa, salido de fiesta… hemos reído y hemos llorado, reído por todos los buenos momentos compartidos y llorado por la pena de separarnos…

Quizás con muchas personas no volvamos a hablar, pero con otras tal vez nos espere una vida llena de momentos, y como ya dije al principio de esta historia, los momentos son los que forman nuestra vida.

Gracias por aparecer en mi vida, a todos y cada uno de los allí presentes, porque haya hablado más o menos, todos te enseñan algo… Y a los que siguen ahí gracias por formar parte de mi vida.

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HASTA PRONTO